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viernes, 2 de agosto de 2013

RECAUDAR VIDAS. LA VOZ DE MIRÓBRIGA.


A debate está actualmente el exceso de velocidad tras el fatal accidente de Santiago.
 El ciudadano y conductor de a pie diario presume de su coche, de su cilindrada y potencia , lo coloca en las redes sociales y socialmente es bien aceptado, algo que me repugna personalmente.
Cuando el fenómeno trasciende a un conductor que lleva en sus manos un autobús o un maquinista de un tren, tras una tragedia surge primero el luto y el dolor, luego las condolencias y unas semanas después lo olvidamos y el debate sobre la velocidad desaparece.
Estoy harto de ver como un moderado número de conductores transitan por medios urbanos, carreteras secundarias y hasta autovías o autopistas,  a excesiva velocidad. 
He podido comprobar conduciendo correctamente, como persona educada y cívica que me considero, que ese respeto a las señales de tráfico, se traducen en algunas ocasiones en pitidos en centros urbanos, adelantamientos inadecuados y altamente peligrosos en carreteras secundarias o autovías, e incluso ocasionalmente han llegado a insultarme. 
Intento siempre vivir inmune a la locura colectiva de la velocidad, pero me indigna oír a ciudadanos comentar que los radares que colocan las fuerzas de seguridad tienen el objetivo de recaudar. 
No solo me indigna, me da mucha pena pensar que no lo hagan con mucha más frecuencia, porque en realidad no recaudan dinero, están recaudando vidas.

El accidente de Santiago no devolverá la vida a ninguno de los muertos, pero en unas semanas el debate sobre la velocidad desaparecerá y aguardaremos la próxima tragedia, por otra parte imposible de evitar.   

Publicado en la voz de miróbriga, 3 de agosto de 2013. página 2.

lunes, 15 de octubre de 2012

UN PASEO AL PARAISO. LA VOZ DE MIROBRIGA.





Hay algo que nadie puede dudar, y es que en nuestra comarca y alrededores se esconden rincones variopintos, donde la naturaleza, el paisaje y la flora es envidiable para los habitantes de las  grandes urbes, que no son conscientes de lo que se pierden día a día. Una mañana de otoño, pero con temperaturas de verano he salido a pasear, tomando dirección norte, buscando el camino del Duero. A pocos kilómetros de Miróbriga, descubro junto a la carretera un buitre, estratégicamente situado, no se inmuta ante la presencia de mi coche. 


Pasados unos kilómetros, consigo esquivar una enorme culebra, que se cruza en mi camino algo descuidada. Milanos y aguiluchos sobrevuelan el coche, de forma caprichosa, como si quisieran transmitir lo libre que es volar. Quizás la parte más atractiva es el descenso al Duero, siempre majestuoso y a la par silencioso, rodeado de bonitos olivares y naranjos, entre otros espectadores silenciosos. 

De una forma abrupta, se rompe la campiña salmantina, para dejarnos la magnitud de los cañones del Duero. Es uno de mis viajes favoritos, no solo por el paisaje, también por la mudanza brusca de temperatura y el silencio entre otros fenómenos, es  como reiniciarte y encontrar el paraíso repentinamente, alejado del propio ser humano, del bullicio, de los problemas del día a día, pareciendo dejar algo más distanciado el estrés, y los problemas rutinarios que muchas veces parecen quedarse fijados en nuestro cerebro, sin querer abandonarnos. 



Queridos lectores, cada uno puede elegir su paraíso favorito, porque Miróbriga esconde un secreto que pocas localidades pueden disfrutar, cualquier destino que selecciones, puede ser un viaje al paraíso.    

Publicado en: Opinión. La voz de miróbriga.Edición impresa. Día 12 de Octubre de 2012.
Source: http://www.lavozdemirobriga.es/

domingo, 21 de agosto de 2011

LAS SOCIEDADES SE REINVENTAN

No hay una mínima duda de que la sociedad actual está carente en muchos valores, desde la educación, el respeto a los demás, la cortesía, la simpatía y la sonrisa, entre otras decenas.
Puede ser muy ingenuo pensar que todo ello es culpa de la actual situación económica, pero no es necesario ser sociólogo para ver que desde hace más de una década, la actual sociedad del bienestar está maltrecha, hastiada, quizás por haber vivido en un “mundo de hadas”, en el que “todo lo tengo” y “nada me falta”, sin reflexionar que algún día habría que cosechar los resultados de tan nefasto cocktail de aparentes, buenas y tal vez falsas sensaciones.
Sin mostrar ejemplos, que serían a la par obvios, llevo mucho tiempo observando que el día a día lo tienes que tomar con paciencia y buen humor desde que pones un pie en la calle, porque las probabilidades de cruzarte con personas que te hagan sonreír o pasar unos minutos agradables son cada vez más escasas o prácticamente nulas.
Incluso el factor más preocupante que agrava mis reflexiones viene determinado por el componente de agresividad asociado, que eleva las relaciones sociales a un patético escenario.
Hay un factor que no deja lugar a dudas y que puede ser esencial en dicho aspecto y que no es otro que la educación, o mejor dicho, la falta de educación que se ha dado y se está dando a las nuevas generaciones, que llevan el fenómeno a un escenario “basura”.
Siempre hay soluciones al complicado fenómeno: una nueva sociedad, que nazca fruto de una situación límite como la actual, y no será otro que la reinvención.